La uña encarnada (onicocriptosis) aparece cuando el borde de la uña se clava en la piel y provoca dolor, inflamación y, a veces, infección. Cortarla bien y unos cuidados ayudan en los casos leves, pero cuando recae una y otra vez la solución definitiva suele ser un pequeño procedimiento en consulta que evita que ese borde vuelva a clavarse.
Influyen varios factores: cortarla demasiado corta o redondeada, un calzado que aprieta, la forma de la propia uña, la sudoración o un golpe. El borde se clava en la piel, que se inflama y puede infectarse.
Si solo se trata el episodio agudo pero se mantiene la causa, es normal que vuelva.
En fases iniciales, unos cuidados adecuados pueden bastar: baños, higiene, corte recto (no redondeado), calzado que no apriete y, en manos del podólogo, técnicas para liberar el borde clavado sin cirugía.
La clave es no «escarbar» en casa, porque suele empeorar la inflamación y favorecer la infección.
Cuando la uña encarnada recae de forma repetida o hay infección persistente, existe un procedimiento sencillo en consulta: se retira solo el borde que se clava y, con una técnica química, se evita que esa porción vuelva a crecer. Es ambulatorio, con anestesia local, y resuelve el problema de raíz en la mayoría de casos.
No es «quitar toda la uña»: se conserva el aspecto y solo se elimina la parte que da guerra.
En personas con diabetes o problemas de circulación, cualquier herida en el pie merece más cuidado y valoración profesional temprana, porque cura peor y se puede complicar. No conviene esperar.
| Señal | Qué indica | Qué hacer |
|---|---|---|
| Molestia leve y reciente | Fase inicial | Cuidados y corte recto; valoración podológica |
| Dolor, enrojecimiento y pus | Posible infección | Consulta pronto; no manipular en casa |
| Se encarna una y otra vez | Recaída crónica | Procedimiento definitivo en consulta |
| Diabetes o mala circulación | Riesgo aumentado | Valoración podológica temprana |
En PROA valoramos por qué se te encarna la uña y no solo apagamos el fuego. En casos leves, cuidados y técnica podológica; cuando recae, te ofrecemos la solución definitiva en consulta, un procedimiento sencillo con anestesia local que evita que ese borde vuelva a clavarse.
Todo con seguimiento hasta que el dedo esté bien. Lo llevamos desde la Unidad de Extremidad Inferior.
Un episodio muy leve puede calmarse con cuidados, pero si se clava el borde o hay infección, lo mejor es tratarla; y si recae, resolverla de forma definitiva.
Se hace con anestesia local, así que durante la intervención no se siente dolor. Después suele haber molestias leves manejables.
No. Solo se elimina el borde que se clava; la uña conserva su aspecto normal.
Mejor no escarbar el borde: suele empeorar la inflamación. Un corte recto y valoración profesional es más seguro.
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