Te han dicho que dos huesos del retropié están unidos de forma anómala. Suele dar un pie rígido, dolor y esguinces de repetición, sobre todo en la adolescencia. La buena noticia: la mayoría de las personas con una coalición nunca necesitan operarse.
Es una unión anómala —por hueso, cartílago o tejido fibroso— entre dos huesos del retropié que deberían moverse por separado. Esa «fusión» rigidiza el pie y le quita amortiguación, lo que puede causar dolor y esguinces frecuentes. Es de origen congénito y suele dar síntomas cuando se osifica, en la infancia o la adolescencia.
La radiografía (con una proyección oblicua) detecta bien algunas coaliciones; el TC (escáner) es la prueba más precisa para confirmar el tipo y el tamaño, y la resonancia ayuda cuando la unión es fibrosa o cartilaginosa. El diagnóstico lo confirma el médico con la imagen; nosotros valoramos la función y el plan de tratamiento.
La primera línea es no quirúrgica, sobre todo cuando aparece el dolor:
— Modificación de actividad y descanso del impacto unas semanas.
— Inmovilización temporal (bota) en los brotes de dolor.
— Plantillas a medida con soporte del arco y calzado estable.
— Fisioterapia: control del dolor, movilidad de las articulaciones vecinas, fuerza y propiocepción.
Alrededor del 75% de las personas con una coalición nunca necesitan tratamiento; y de las que sí tienen síntomas, muchas se controlan sin cirugía.
Cuando el dolor persiste pese a un tratamiento conservador adecuado. Es menos eficaz en coaliciones ya muy osificadas o con desgaste articular, y ahí puede plantearse cirugía. Pero es una decisión posterior, no el punto de partida.
La coalición no desaparece, pero en la mayoría de los casos los síntomas se controlan con reposo relativo, plantillas y, si hace falta, una inmovilización temporal. Solo una parte necesita operarse.
Muchos adolescentes vuelven a la actividad ajustando las cargas y con soporte plantar. Depende del tipo y el tamaño de la coalición y de cómo responda al tratamiento.
El escáner (TC) es la prueba más precisa. La radiografía con proyección oblicua ayuda sobre todo en la coalición entre calcáneo y escafoides.
Fuentes y guías clínicas de referencia. El contenido es divulgativo y no sustituye una valoración profesional. Revisado por el equipo clínico de Clínica PROA.
¿Te preocupa el pie o el tobillo?
La Dra. Helena Garganté —fisioterapeuta y podóloga— valora el pie, el tobillo, la rodilla y la cadera como una sola cadena en la Consulta de Extremidad Inferior. Con enfoque conservador: primero, evitar el quirófano.
Primera valoración sin compromiso, en el centro de Sabadell.