La periostitis tibial es ese dolor difuso en la cara interna de la espinilla que aparece al correr, muy típico al subir kilómetros o cambiar de superficie. No es una lesión grave, pero si la ignoras y sigues forzando puede alargarse mucho. Se trata ajustando la carga y trabajando la fuerza, sin necesidad de dejar el running por completo.
Es una irritación de la zona donde la musculatura se inserta en la tibia, por sobrecarga repetida del impacto de correr. Duele a lo largo de la cara interna de la espinilla, primero al empezar a correr y, si avanza, también en reposo.
Es una de las lesiones más frecuentes al aumentar el volumen de carrera, sobre todo en otoño al retomar.
Casi siempre es un problema de carga: subir kilómetros demasiado rápido, correr mucho en asfalto o cuestas, calzado muy gastado o falta de fuerza en pierna y pie. El hueso y la musculatura no se han adaptado a ese impacto repetido.
Por eso la solución no es solo descansar, sino readaptar la carga y reforzar la zona.
Si el dolor es muy localizado en un punto concreto del hueso (no difuso), duele al saltar sobre una pierna o aparece en reposo y por la noche, conviene descartar una fractura por estrés, que requiere más cuidado y a veces pruebas.
Aguantar el dolor y seguir corriendo igual suele cronificarla. El reposo total sin readaptar tampoco resuelve: al volver, si repites lo mismo, vuelve. La clave es bajar temporalmente el impacto, trabajar fuerza y volver de forma progresiva.
| Señal | Qué indica | Qué hacer |
|---|---|---|
| Dolor difuso en la cara interna de la espinilla | Periostitis tibial típica | Bajar impacto temporalmente + fuerza de pierna y pie |
| Apareció al subir kilómetros rápido | Sobrecarga por progresión | Reajustar volumen y superficie |
| Dolor muy localizado en un punto del hueso | Descartar fractura por estrés | Valoración clínica; no forzar |
| Duele en reposo y por la noche | Señal de alarma | Consulta antes de seguir corriendo |
En PROA tratamos la periostitis como un problema de carga: valoramos tu progresión, tu pisada y tu fuerza, bajamos el impacto lo justo y montamos un plan para que vuelvas a correr sin que reaparezca. Si tu pisada influye, lo miramos desde podología.
No hace falta dejar de correr del todo: hace falta hacerlo bien. Lo llevamos desde la Unidad de Extremidad Inferior.
Normalmente se reduce el impacto un tiempo, no se abandona del todo. Se mantiene actividad tolerable mientras se trabaja la causa.
Muchos casos mejoran en unas semanas si se ajusta la carga y se refuerza; ignorarla y seguir forzando es lo que la alarga.
El calzado gastado influye, pero rara vez es la única causa. La progresión de kilómetros y la fuerza pesan más.
Si el dolor es muy puntual en el hueso, duele al saltar con una pierna o aparece en reposo, conviene descartarla con una valoración.
Fuentes y guías clínicas de referencia. El contenido es divulgativo y no sustituye una valoración profesional. Revisado por el equipo clínico de Clínica PROA.
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