Notas un dolor en la parte de delante del tobillo cuando lo flexionas hacia arriba: al ponerte en cuclillas, al bajar escaleras o al subir una cuesta. Se le llama «tobillo del futbolista» y aparece cuando algo choca en el borde delantero de la articulación. En muchos casos se controla sin cirugía.
Al flexionar el tobillo hacia arriba (dorsiflexión), la parte delantera de la articulación se cierra. Si ahí se han formado pequeños «picos» de hueso (osteofitos) o hay tejido engrosado e inflamado, esas estructuras chocan entre sí. El resultado es dolor en la cara anterior, pérdida de flexión y, a veces, sensación de tope o bloqueo.
Es habitual en deportes de impacto y de patada, y sobre todo en personas que han tenido esguinces de repetición.
La causa más frecuente son los microtraumatismos por flexión repetida y los esguinces previos. Con el tiempo, el borde delantero de la articulación reacciona formando osteofitos. También puede ser solo de partes blandas, cuando lo que se pinza es tejido inflamado sin picos de hueso; esta forma responde especialmente bien al tratamiento conservador.
La exploración reproduce el dolor al forzar la flexión dorsal. Para verlo, la radiografía lateral muestra los osteofitos, aunque a veces se escapan; una proyección oblicua específica los detecta mucho mejor. La resonancia ayuda a valorar el pinzamiento de partes blandas y a descartar otras causas. La imagen la interpreta el médico; nuestra parte es la valoración funcional y el tratamiento.
La mayoría empieza (y muchas veces termina) sin quirófano:
— Reposo relativo y modificación de actividad, con control del dolor.
— Fisioterapia: recuperar movilidad, fuerza y, si hubo esguinces, estabilidad y propiocepción.
— Plantillas y ajustes del calzado para repartir cargas.
La forma de partes blandas suele mejorar de forma notable en 6-12 semanas. Con los osteofitos hay que ser realistas: el hueso no se reabsorbe con fisioterapia, pero muchas personas controlan el dolor y recuperan su actividad sin operarse.
Cuando el dolor y la limitación persisten más de 3-6 meses pese a un tratamiento conservador bien hecho, o cuando hay osteofitos grandes que producen bloqueo mecánico. En esos casos, la limpieza artroscópica tiene buenos resultados; pero es un paso posterior, no el punto de partida.
No, el hueso no se reabsorbe. Pero en muchos casos se controla el dolor y se recupera la función sin cirugía, trabajando movilidad, fuerza y estabilidad y ajustando la carga.
Porque al flexionar el tobillo hacia arriba la parte delantera de la articulación se cierra y las estructuras que sobran (osteofitos o tejido inflamado) chocan entre sí.
Pueden ayudar a repartir la carga y modular los síntomas dentro de un plan de tratamiento. No eliminan el osteofito, pero contribuyen a que duela menos.
Muy probablemente. Los esguinces de repetición son una de las causas principales; por eso trabajar la estabilidad del tobillo forma parte del tratamiento.
Fuentes y guías clínicas de referencia. El contenido es divulgativo y no sustituye una valoración profesional. Revisado por el equipo clínico de Clínica PROA.
¿Te preocupa el pie o el tobillo?
La Dra. Helena Garganté —fisioterapeuta y podóloga— valora el pie, el tobillo, la rodilla y la cadera como una sola cadena en la Consulta de Extremidad Inferior. Con enfoque conservador: primero, evitar el quirófano.
Primera valoración sin compromiso, en el centro de Sabadell.