Te torciste el tobillo con fuerza, se hinchó mucho y te han dicho que el ligamento externo está roto del todo (un esguince de grado 3). La primera pregunta suele ser: ¿me tienen que operar? En la mayoría de los casos, no: la evidencia respalda el tratamiento funcional con rehabilitación.
Es la rotura completa de un ligamento externo del tobillo, casi siempre el peroneoastragalino anterior. Duelen la lesión de las fibras, el sangrado y la inflamación, y aparece una sensación de inestabilidad porque el tobillo pierde ese «freno» y el control fino de la propiocepción.
El tratamiento funcional (rehabilitación + tobillera), no la cirugía, es el de elección en la mayoría de los casos. Las revisiones científicas no han demostrado que operar de entrada sea mejor en lo que importa (que no vuelva a pasar, dolor residual, inestabilidad, vuelta al deporte), y la cirugía se asocia a más rigidez y más complicaciones. Además, si más adelante quedara inestabilidad, siempre se puede operar después, con buenos resultados.
— Fase inicial de protección (reposo relativo, hielo, compresión, elevación) y tobillera funcional que limita la torcedura pero deja mover el pie.
— Carga y movilización precoces, guiadas por el dolor.
— Rehabilitación progresiva de movilidad, fuerza y, sobre todo, propiocepción y equilibrio, que es lo que previene las recaídas.
— Vuelta gradual al deporte por criterios de función, no solo por el tiempo.
Usar tobillera durante 4-6 semanas previene mejor la recaída que el yeso prolongado.
En casos seleccionados: fracaso del tratamiento funcional con inestabilidad crónica que limita, lesiones asociadas (una fractura, una lesión del cartílago) o deportistas de altísima demanda. A menudo, la reparación se hace más adelante y funciona bien.
En la mayoría de los casos no. La evidencia respalda el tratamiento funcional (rehabilitación + tobillera) como primera opción, con resultados comparables a la cirugía y menos complicaciones.
No necesariamente. La clave para prevenir la inestabilidad es completar la rehabilitación de fuerza y equilibrio. Si aun así quedara inestable, se puede operar más adelante.
Suele oscilar entre unas semanas y unos tres meses según la gravedad y la evolución. La vuelta se decide por criterios de función (correr y pivotar sin dolor), no solo por el tiempo.
Fuentes y guías clínicas de referencia. El contenido es divulgativo y no sustituye una valoración profesional. Revisado por el equipo clínico de Clínica PROA.
¿Te preocupa el pie o el tobillo?
La Dra. Helena Garganté —fisioterapeuta y podóloga— valora el pie, el tobillo, la rodilla y la cadera como una sola cadena en la Consulta de Extremidad Inferior. Con enfoque conservador: primero, evitar el quirófano.
Primera valoración sin compromiso, en el centro de Sabadell.