Te duele justo debajo del dedo gordo, en la almohadilla del pie, al caminar, correr o ponerte de puntillas. Muchas veces es una sesamoiditis: la irritación de dos huesecillos que trabajan bajo el dedo gordo. Con descarga y las medidas adecuadas, la mayoría se recupera sin cirugía.
Bajo la articulación del dedo gordo hay dos huesecillos del tamaño de un guisante, los sesamoideos. Actúan como una polea que reparte la carga y da potencia al despegue del pie. Cuando se sobrecargan, se irritan ellos y los tendones que los rodean, y puede aparecer edema dentro del hueso. Eso es la sesamoiditis: dolor en la «almohadilla» bajo el primer dedo al apoyar o empujar.
Es un problema de sobrecarga del antepié. Es frecuente en danza y ballet (por la posición de puntas), en corredores (sobre todo al subir kilómetros de golpe o cambiar a calzado minimalista sin adaptación) y con el uso de tacón alto o suela muy fina. El pie cavo, con el arco alto y rígido que absorbe peor el impacto, también predispone.
La valoración es sobre todo clínica: dolor al presionar el sesamoideo y al llevar el dedo hacia arriba. La imagen sirve para confirmar y descartar otras causas: la radiografía valora una posible fractura o un sesamoideo bipartito (que es normal en algunas personas), y la resonancia es la más sensible para ver el edema óseo. Los hallazgos se interpretan siempre junto con la clínica.
La base es descargar el sesamoideo para que el tejido se recupere:
— Modificar la actividad: casi nunca hace falta reposo absoluto; se reduce el impacto y el empuje del antepié.
— Plantillas y almohadillado a medida que descarguen selectivamente la zona (tipo «dancer's pad»), con calzado de suela amortiguada y tacón bajo. Es uno de los tratamientos más útiles.
— En casos más intensos, un periodo de inmovilización con bota corta.
— Fisioterapia para controlar el dolor, la movilidad del primer dedo y la vuelta progresiva a la carrera cuando caminar ya no duele.
Los casos leves mejoran en 2-4 semanas; los moderados, en 6-12; y los más rebeldes pueden llevar varios meses. No todos responden igual, así que conviene tener paciencia y un plan. La cirugía es el último recurso, solo si fracasa un tratamiento conservador bien hecho o hay una fractura que no consolida.
Casi siempre basta con reducir la carga y modificar la actividad, no con reposo absoluto. La carrera se reintroduce de forma progresiva cuando caminar ya no duele.
No la «curan» por sí solas, pero descargan el sesamoideo y ayudan a que el tejido se recupere; son uno de los tratamientos más útiles junto con la modificación de la actividad.
No. La fractura se ve en radiografía o TC y puede requerir un manejo distinto, por eso conviene hacer imagen antes de decidir. También existe el sesamoideo bipartito, que es una variante normal.
Los casos leves, 2-4 semanas; los moderados, 6-12; los crónicos, varios meses. Depende de la intensidad y de poder descargar bien la zona.
Fuentes y guías clínicas de referencia. El contenido es divulgativo y no sustituye una valoración profesional. Revisado por el equipo clínico de Clínica PROA.
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La Dra. Helena Garganté —fisioterapeuta y podóloga— valora el pie, el tobillo, la rodilla y la cadera como una sola cadena en la Consulta de Extremidad Inferior. Con enfoque conservador: primero, evitar el quirófano.
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