Notas un bulto duro en la parte de atrás y arriba del talón que roza con el contrafuerte del zapato, se enrojece y duele. Es el síndrome de Haglund, a menudo con una bursitis (inflamación de la bolsa) asociada. En la gran mayoría de los casos se controla sin cirugía.
El Haglund es una prominencia del hueso del talón (calcáneo) en su parte de atrás y arriba. Al rozar con el zapato, comprime la bolsa que hay entre el hueso y el tendón de Aquiles (la bursa retrocalcánea) y la inflama. A menudo se acompaña de una irritación del Aquiles en su inserción. Popularmente se le llama el «bulto del zapato».
Influyen la forma del talón (un calcáneo prominente), el retropié hacia dentro o el arco alto, la tensión del tríceps sural y el Aquiles, y sobre todo el calzado de contrafuerte rígido o estrecho que roza por detrás. Los aumentos bruscos de carrera también lo disparan.
La base es quitar presión de la zona y mejorar el tendón:
— Calzado con talón blando o abierto por detrás, sin costura rígida que roce.
— Taloneras de elevación para reducir la tensión del Aquiles, y plantillas si hay retropié varo o cavo.
— Hielo y control de la carga en la fase aguda.
— Ejercicio de fuerza del tríceps sural, adaptado (sin dejar caer el talón por debajo del escalón, para no comprimir la inserción).
— Ondas de choque cuando hay tendinopatía insercional que no cede con ejercicio.
El manejo conservador controla los síntomas en la gran mayoría (en torno al 85-95%); conviene darle 3-6 meses.
Solo en la minoría que no mejora tras 3-6 meses de tratamiento conservador bien hecho, con dolor que limita. El bulto óseo no desaparece con ejercicio, pero rozarlo menos y descargar el tendón suele bastar para quitar el dolor.
El bulto óseo no desaparece con ejercicio, pero en la mayoría de los casos se controla el dolor y se desinflama la bursa sin operar, cambiando el calzado y descargando el tendón de Aquiles.
Uno con el talón blando o abierto por detrás y sin costura rígida que roce. Una talonera pequeña de elevación suele aliviar bastante.
Pueden ayudar cuando hay una tendinopatía insercional del Aquiles asociada que no mejora solo con ejercicio, con buena satisfacción en los estudios, aunque no funcionan en todos los casos.
Fuentes y guías clínicas de referencia. El contenido es divulgativo y no sustituye una valoración profesional. Revisado por el equipo clínico de Clínica PROA.
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